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Neuro Hospitality
Juan Carlos Baumgartner
Cómo la neurociencia del espacio está redefiniendo la rentabilidad hotelera.
En spAce desarrollamos en profundidad esta idea en nuestro libro Office as a Tribe: sobre el futuro (más humano) de las oficinas. La tesis central de ese trabajo —y la que ahora trasladamos al mundo de la hospitalidad—parte de una observación de la antropología y la neurociencia evolutiva: una de las herramientas más potentes que ha tenido el ser humano para desarrollarse y florecer ha sido la tribu.
La tribu no es un accidente cultural, es una infraestructura biológica. Durante cientos de miles de años, pertenecer a un grupo fue la diferencia entre sobrevivir y no sobrevivir. Por eso nuestro cerebro está cableado para leer constantemente señales de pertenencia, jerarquía, inclusión y riesgo social. Por eso nos calma estar en grupo y nos desestabiliza el aislamiento. Por eso un espacio que no nos permite leer dónde estamos en términos sociales activa, sin que lo sepamos, los mismos mecanismos de vigilancia que mantenían vivo a nuestro ancestro en la sabana.
Esto tiene una consecuencia directa para quien diseña espacios de hospitalidad: el huésped no es un consumidor abstracto. Es un primate social que llega a un territorio nuevo y necesita orientarse, evaluar la seguridad, encontrar refugio, reconocer códigos de pertenencia y solo así, eventualmente, bajar la guardia.
